a ti que vendes sonrisas al fondo del espejo
y cenas mañanas con poca hambre
y cazas simplicidades en la madrugada
te pregunto, ¿lo hiciste?
¿Lograste olvidar aquel sol que pusiste en el fondo?,
¿Al plato principal que con humildad llenaste de orgullo?
¿A la rosa que encontraste a las tres y doce con seis segundos, siete, ocho, nueve?