luego me hice tonta.
Después me convertí en una pequeña dictadora
que de nada sirvió porque nos convertimosen cifra,
en pedacito diminuto,
en pólen para abeja en un jardín.
Nos pudrimos en un eterno sueño
en la promesa que hoy se nos cumple.
Y ahora somos,
porque me volví multitud como volúmenes antiguos de librería,
cristales con el albedrío que otorga la caja.
Y ahora somos,
porque me volví multitud como volúmenes antiguos de librería,
cristales con el albedrío que otorga la caja.